SOÑÉ QUE TENÍA UN SUEÑO

 

Soñé que tenía un sueño

e íbamos de la mano

hacia la noche,

adelante, siempre adelante:

el sueño de quien se ha quedado

sin sueños

recurre a sí mismo para recrearse

y dar sombra al hambriento

y cobijo al sediento

de una luna virgen.

Cuando vuelves la cara hacia atrás,

siempre hacia atrás,

pierdes la mano que sujetabas,

el último sueño caminó solo

hacia el nunca, hacia la nada

hacia jamás seré de nuevo.

Tú lo comprendes,

almacenaste sueños para perderlos

a lo largo de la vida,

por si sólo los tenías a ellos,

por no decir que no tenías nada

entre los dedos,

desde la luz a la sombra

desde el alba al duelo.

 

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