ES TIEMPO SÍ, DE PENURIA ANCLADA.

   Es tiempo sí, de penuria anclada,

es del hambre rasgando cuerdas

entre túneles de la ausencia hermana.

Cuando la penumbra hace mella

en este sentir que siente

tan poco y pobre.

Ahuyentarlo con las aspas

de las manos crudas y escarchadas,

podría ser el esfuerzo

del siempre por el nada,

pues hasta el fulgor del viento

anochece la luna en calma.

Y si por tejer se hiciera una campana

de esta pompa triste tan ajada,

enmudecería el roble de su timbre arañada,

sin que tañeran gritos de sus ramas sudadas.

Pero es aquí y ahora

en fin, el tiempo de encuentro

entre sombra y dueño,

roca y señuelo a la alborada,

perderse aquí para tener un sueño,

quedar en calma

teniendo la riqueza de la cripta

y el viento siempre, cubriendo las espaldas.

A mi ciudad, le están lloviendo muertos

los hijos de la tierra.

A mi ciudad le gritan

humos y sol de ruboroso fuego.

Hay voces entre las nieblas

cubriendo las casas de las gentes cansadas.

Las cenizas son fantasmas

de cuerpos mutilados, evanescentes

sus formas sin peso vuelan

sobre las cabezas del silencio

cubierto de canas.

A mi ciudad le llega

el rastro de este camino

y los años no agotaran sus huellas

y los tiempos no acallarán

la obra del desierto.

No sé si la noche y el sueño de mis calles

darán aliento a la vida

o la muerte seguirá pregonera al alba.

No sé que decir de quienes

dando vida la quitan,

no sé como soñará un niño del mañana

la siesta de sus tiempos.

No sé que lágrimas llorar

que apaguen sus heridas.

 

 

És temps sí, de penúria ancorada,

és de la gana esquinçant cordes

dintre túnels de l’absència germana.

Quan la penombra fa efecte

en aquest sentir que sent

tan poc i pobre.

Espantar-ho amb les aspes

de les mans crues i gebrades,

podria ser l’esforç

del sempre pel no-res,

doncs fins la llampada del vent

fosqueja la lluna en calma.

I si per teixir es fes una campana

d’aquesta pompa trista tan atrotinada,

emmudiria el roure del seu timbre esgarrapada,

sense que cruixiren crits

de les seves branques fatigades.

Però és aquí i ara

a les acaballes, el temps de trobada

entre ombra i amo,

roca i cimbell a l’alba,

perdre’s aquí per tenir un somni,

quedar en calma

tenint la riquesa de la cripta

i el vent sempre, cobrint les esquenes.

A la meva ciutat, li estan plovent morts

els fills de la terra.

A la meva ciutat li criden

fums i sol de vergonyós caliu.

Hi ha veus entre les boires

cobrint les cases de les gents cansades.

Les cendres són fantasmes

de cossos mutilats, aturades

les seves formes sense pes, volen

sobre els caps del silenci

coberts de cabells blancs.

A la meva ciutat li arriba

el rastre d’aquest camí,

i els anys no esgotaran les seves petjades

i els temps no faran callar

l’obra del desert.

No sé si la nit i el somni dels meus carrers

donaran alè a la vida

o la mort seguirà pregonera a l’alba.

No sé que dir d’els qui

donant vida la lleven,

no sé com somiarà un nen del demá

la migdiada dels seus temps.

No sé que llàgrimes plorar

que apaguin les seves ferides.

 

Esta entrada fue publicada en Poesía. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s