NANA

 

Que pronto pasas, flor del día, luna.

ayer nació una niña y sintió la vida por primera vez,

la olió entre pezones y guantes, gasas,

una madre durmiente a fuerzas, batas,

sábanas, gente, gente, que miedo

irrefrenables ganas de volver a estar dentro,

menos por la luna leche

que te deja mamar su hechizo de madre

en su cama mestiza.

Las lunas no son igual para mi,

pero tú aún jugarás a medirla con dedos de luz,

a soñarla con ojos de sueño y carita

de boba, como todos los niños, inocencia.

Ella no te dolerá, amparará tus quejas

por sacarte de ese vientre acuático

donde jugabas a vivir.

Ahora vives, eres hija de la luna

estela de los tiempos. Historia.

Para mi la luna es fuego y lucha.

Para ti canción, letras de estrellas

bajando a tu oído, la cueva de los secretos

directos al corazón.

Luego vas perdiendo lunas,

ganado días que se van

perdiendo, ganando, añorando, perdiendo.

¡Ay!, luna de niña llena y creciente.

No le muestres pronto la otra cara de la luna

ni seas menguante, ni nueva,

quédate un buen rato así, que te sueña

dormida y despierta,

esperándote cada día recién llegada sólo para ella,

como lo eres sólo para mí.

Luna vieja, luna abuela, luna eterna

renovándote para aclararnos los senderos de las dudas,

sé sabia y balsa, torre y madre.

Canta para que su sueño te oiga, y el mío.

Canta luna noche, canta.

 

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