LA LLUVIA PRENDE EN TU PELO LUCES

La lluvia prende en tu pelo

luces,

voraces alumbran los sonidos

de su paso antiguo

por tu mente,

guirnaldas deslizándose a la carrera

a tocar tu piel que huye.

Savia en tus labios

que como montañas seducen

el valle de la lengua

a caricias frescas que entretener en su lecho

sediento de la seda

que la colme y teja.

Esa agua, limpiará el limo

de los años, o acaso

dará alas al hervor que anega

la espesura allá, en el pecho

retorcido, ensimismado.

Esta tarde de lluvia crece

haciéndose guarida

de penas improbables

en la ciudad a oscuras,

y siembra rostros y calienta camas

a deshora,

esperando glorias inalcanzables,

o al menos la calma duradera

del compás que invade los tejados,

del rumor que trae embelesado.

 

 

 

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