EN MÍ DESPERTÓ EL DÍA A MEDIAS.

 

En mi despertó el día a medias,

tanteó las ganas y casi quedó desierto.

Me envolvía la ufana luz a mis espaldas,

heredera del ayer, atrapó

lo que de mi despertaba apenas queriendo,

siempre sintiendo, siempre. Heme aquí,

iniciando el respirar tardío, arrojada

cuesta abajo de las horas señalando

el cotidiano ritmo que hoy, es mudo, pegajoso

y largo, y el asfalto acompaña la marcha

con la letanía de sus ecos acolchados,

imprecisos, dando vida al vago sopor

que me retiene de este lado.

El intermedio de las horas se sucede

ante mi extrañeza más sumisa,

me escapo de mi misma por no encontrarme

como me dejé, buscando, en este mi ser

respuestas a las que preguntar sangrando

el esfuerzo acorralado.

En mi siento que esta tarde ya es pasado,

en mi la piel se tercia noche a solas

con lo que queda de mí y me devuelve al mundo.

La voz consuela este estar a medias

que le da a la sombra su largura más profunda,

a penas queda ya, entre dos luces, espacio,

para que este tiempo quepa, y acomode

su figura dorada y parca, y envuelva como abrazo

el aire que respirar a medias, entre lo que fue

y ha sido, y lo que quedó fuera, tan lejano,

entre esas calles que suspiran sin saberme

deudora de tan profana suerte: Ser y saberme siendo.

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