DIÁLOGO A DOS TIEMPOS

     

    El tiempo pasa tan aprisa

    y tan despacio.

    El tiempo tiene dos caras,

    la que vivo y la que me vive.

    Una construye, la otra destruye.

    El que vivo es lento,

    siempre esperando el fresco

    teñido de azules,

    bajo el manto espeso

    de la niebla que aplasta

    entorpeciendo el paso,

    que con un zapato

    demasiado grande,

    se retrasa en llegar donde quería.

    El que me vive es veloz,

    ni siquiera me asomo a su ventana,

    tras ella hay una cama

    siempre deshecha, de sábanas

    que enroscan vientos.

    Nunca habrá cunas en ella

    que guarezcan y arropen

    el viejo sueño, de quien         

    ya no es niña a sus ojos

    de incansable corredor de fondo.

    ¿Quién eres tú que me rozas,

    en un descuido entre las dos caras?

    -Soy el que crea instantes

     agarrados a raíces

    que crecen y perduran.

    -Soy el que te los arrebata

     de entre las manos,

     haciéndolos desierto pasado,

     llevándose con él sus emociones.

    Andáis tan parejos en mi ignorancia

    y a mis espaldas tan amigos.

    No me extrañaría que

    vuestras edades no fueran mías

    y viviera de prestado,

    ajena ya a esta era

    pues a veces, no comprendo

    el mensaje del pájaro en su vuelo.

    El mundo se inventa

    ante mis ojos,

    en un constante presente.

 

 

 

 

 

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