CLAUDICACIÓN

Sencillamente caminar

arrastrando, a veces plañideros

 los pies de roca y ataduras.

Derramándote e igualándote

 a la gruta hosca del principio

 oscuro de los tiempos.

 Hacia delante, adentro.

 Aconteciendo un incesante

 equilibrio entre constantes

 mutaciones perecederas.

 De la ribera al acantilado

 agostando minutos dispares,

 tras visillos fugaces

 protegiendo de la zozobra.

 De la euforia a la turbación,

un paso entre miles.

 De la certeza al dilema,

 mil pasos entre otros miles.

 Sigues, siesteando a medias

 con la luz grisácea.

 Una gasa fina   

 cubre tus ojos y no ves

 lo que dejas tras de ti:

 La marca del sumiso.

 

 

 

 

 

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