LO QUE PERDEMOS

Por doquier encuentro lo que perdemos:

He visto ríos desgajando su contenido

en alcantarillas tripas de oscuro trazado,

había niños, niños tristes que lloraban hambre,

niños sin manos enganchadas a las suyas

sudaban los días heredados, con su menudo tamaño

y sus voces despiadadas insistiendo

en un no sé qué que mi infancia no tuvo.

Les cerraban las puertas conforme pasaban y decían

que los amaban, que por ellos sus padres

buscaban sin encontrar, que para ellos

subían los peldaños de los libros

que querían soñar. Era por ellos, inocentes culpables,

que las colas crecían y tomaban lo que sobraba

de la llamada dignidad, sin saber quien se la hizo pagar.

Caían tazones y platos, rodaban los juegos

al azar y el sol templaba de dunas

las sonrisas sibilantes, creciendo al ritmo

lento, lento de la sombra rodando

de la pared al suelo, del suelo al cielo

volaban y se perdían, por su bien.

He visto pues, cantos y juegos perdidos

en nombre del que los tenía que jugar,

las altas sombras las mataron y sonrieron después.

El futuro sería mejor, se les podría rematar.

Niños del mundo ruedan cuesta abajo

al ritmo del sonido del poder,

del dinero despojado de sentido, de la libertad raída

defenestrada en nombre de la libertad.

Perdiendo infancias regalamos el futuro,

el tiempo lo poseen quienes pueden pagar,

el resto acecha dormitando primaveras,

soñando veranos que plantar, sombrillas

de tiempos pasados parapetan y rompen

y rasgan el mañana que se detendrá hoy,

para siempre, en trenes llenos

de maletas sin retorno para poder volar.

Si hubo un momento para dormir la paz, no era este.

Si hubo un lugar donde luchar por la paz,

tampoco era este, ganarán.

 

EL QUE PERDEM

Per tot arreu trobe el que perdem:

He vist rius esqueixant el contingut

en clavegueres budells de fosc traçat,

hi havia nens, nens tristos que ploraven fam,

nens sense mans enganxades a les seves

suaven els dies heretats, amb la seva menuda mida

i les veus despiedades insistint

en un no sé què que la meva infància no va tenir.

Els tancaven les portes conforme passaven i deien

que els estimaven, que per ells els seus pares

buscaven sense trobar, que per a ells

pujaven els esglaons dels llibres

que volien somiar. Era per ells, innocents culpables,

que les cues creixien i prenien el que sobrava

de l’anomenada dignitat, sense saber perqué l’havien de pagar.

Queien bols i plats, rodaven els jocs

al atzar i el sol temperava de dunes

els somriures sibilants, creixent al ritme

lent, lent de l’ombra rodant

de la paret al terra, del terra al cel

volaven i es perdien, pel seu bé.

He vist doncs, cants i jocs perduts

en nom de qui els havia de jugar,

les altes ombres els mataren i somrigueren després.

El futur seria millor, se’ls podria rematar.

Nens del món rodolen costera avall

al ritme del so del poder,

dels diners despullats de sentit, de la llibertat eixuta

defenestrada en nom de la llibertat.

Perdent infàncies regalem el futur,

el temps el posseeixen els qui poden pagar,

la resta aguaita dormisquejant primaveres,

somiant estius que afermar, ombrelles

de temps passats parapeten i trenquen

i esquincen el matí que s’aturarà avui,

per sempre, en trens plens

de maletes sense retorn per a poder volar.

Si hi va haver un moment per fer la pau, no era aquest.

Si hi va haver un lloc on lluitar per la pau,

tampoc era aquest, i guanyaran.

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