RECUERDO EL VIENTO

Recuerdo el viento:

orillaba los cuerpos, vencía batallas rojas

a los pasos perdidos, a las nubes

que enumeraban las quejas

de las hojas volando y reía,

el viento reía las penas,

soltaba las culpas y seguía

almacenando duermevelas tibios

bajo sábanas de sostenida amargura.

El viento barría, limpiaba las aguas

que las lágrimas cedían a la tarde

lloviendo incansablemente mansa.

Agoraba surcos de estelas

entre gentiles dedos danzando

al son, de su cadencia sincopada.

A través de los siglos marchaba desnudo

como mi desnudez primera,

asentando las tierras, para después perderlas.

Y recuerdo el abrazo desatado por su culpa

aquel que prometía alianzas queridas,

lugares donde descansar

los días crudos elegidos al azar

por los indiferentes a la vida.

Cierro los ojos y lo veo todo, lo oigo

entre el sueño llegando

y la bravura de lo temido,

amainando, recalando sobre la piel

estepa, sumiso, naufragando en la madrugada,

cerrando muy suavemente, las ventanas.

Y yace como el recuerdo, a mi lado,

prometiendo, descansando, casi muriendo.

 

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