SOBRE UNA TIERRA OSCURA

Sobre una tierra oscura crece una espiga

amarilleando la sombra que le procura

un sol que corre viento arriba.

Ocurre a menudo que algo crece,

se inclina y pierde el ritmo.

La tierra roja canta con la lluvia

su canción de arcilla,

de soplo creador de un alfarero arcano.

Les ocurre a los lirios del patio,

van a estallar y esperan ante los últimos fríos.

Como si alguien después de un oscuro invierno

tocara con sus dedos de luz privilegiados

un ligero soplo de escarcha virgen.

Las violetas esconden su fulgor morado y

le crecen los hijos que le han matado

la belleza florida en un banquete verde espeso.

Las estrellas riegan con cortinas de luces

las manos de la copa de un árbol

dándole esperanza de futuro.

Todo comienza el hilo del final

sin saber si habrá suficientes principios

para tanto ser al pairo ausente de preguntas,

crepúsculos de sí mismos, receptores de la ofrenda

pactando con su jaula sin salida

un instante de silencio y de respiro.

Ni si habrá suficientes primaveras

para tanto anónimo caminante sin reservas,

olvidado de la lucha que la vida grita

a quien le quiera escuchar.

20130403_153443-1

 

 

Sobre una terra fosca creix una espiga

engroguint l’ombra que li procura

un sol que corre vent amunt.

Sovinteja que quelcom creix,

es reclina i perd el ritme.

La terra vessada canta amb la pluja

la seva cançó d’argila,

del alè creador d’un terrissaire arcà.

Els ocorre als lliris del pati,

van a esclatar i esperen davant dels últims freds.

Com si algú després d’un fosc hivern

tocara amb els seus dits de llum privilegiats

un lleuger buf de rosada verge.

Les violetes amaguen el seu  fulgor moradenc i

li creixen els fills que li han matat

la bellesa florida en un banquet verd espés.

Les estreles reguen amb cortines de llums

les mans de la copa d’un arbre

donant-li esperança de futur.

Tot comença el fil cap al final

sense saber si n’hi haurà prous principis

per a tant de ser al paire absent de preguntes

crepuscles de si mateixos, receptors de l’ofrena,

pactant amb la seva gàbia sense eixida

un instant de silenci i de respir.

Ni si n’hi hauran prous primaveres

per a tant anònim caminant sense reserves,

oblidat de la lluita que la vida crida

a qualssevol que el vulga escoltar

 

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2 respuestas a SOBRE UNA TIERRA OSCURA

  1. Hermoso, muy hermoso. Me ha gustado, además, la publicación del poema en bilingüe; en las dos lenguas, suena muy bien. Me ha traído los mejores recuerdos de mis años de estancia en Barcelona.
    Salud.

    Julio G. Alonso

    • poesiayvida dijo:

      Gracias Julio, me alegra que te haya gustado el bilingüismo y que te recuerde buenos tiempos en Barcelona, aunque yo soy de más al Sur, allí donde me dicen que mi lengua, en la que comencé a hablar, a pensar, en la que hablo y escribo, es el valenciano, cosas de la política, no de la lengua. Un abrazo, me voy a leer algo tuyo. Xtina.

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