TODAS LAS VIDAS VALEN IGUAL PARA LA VIDA MISMA

Todas las vidas valen igual para la vida misma,

todas le llenan el cuerpo y le lloran el alma.

A todas las acuna, les canta, medran a su costa

de sabia soñadora y arcana, todas le son una

y todas la están matando.

Desobedezco a este silencio que no grita

y al que no llora igual las vidas robadas.

Donde están los esfuerzos de todos

los tiempos de todos, las ganas, la fuerza.

Las mentes se han cerrado y los corazones

vuelan, escapan anónimos hacia quien sabe,

perdiendo tanto en esta fuga, dejando

tan desalmada ausencia negra

que los cielos truenan la indulgencia

sabiéndole a deserción, a muerte en vida,

y es vacío amontonado en la memoria.

Era el momento, era el momento, diremos,

y ya paso, el de las pequeñas cosas de cada uno

del alba a la noche aún fresca,

era el tiempo de la profecía, el del poder,

quedando en manos coléricas e impúdicas.

Será tarde, hasta para llorar,

hasta para sentir que nada queda.

Todos los muertos son iguales, todos vivieron

la vida que les prestaron para gastarla

hasta acallar su tiempo cerrado, todos amaron,

disfrutaron la sombra y el abrazo, bebieron y

caminaron, jugaron y parieron, se sonrojaron

y perdieron, ¿donde quedó nuestra rabia

del primer llanto en la vida?

Poner fronteras tiene esto, cada vida vale un precio

según el lado del que nazcas.

 

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