HIERRO

SNC01971

Estas manos que se mueven, ramas viejas, hojas torcidas,

artrosis que abanica el aula,

y los nervios que ciñen el cuerpo que las lleva.

Ea, descansa, yo te canto un susurro

que hable al hombre que aun es niño.

Nana a tus manos que delimitan tu rostro:

De estos ojos irritados al bigote poblado,

a la aguileña nariz que palpas y soporta

el cuadro de tu cara.

Casi saltas, ea, descansa, te daré sombra con mis brazos

arrullando la mente lúcida en un cuerpo enfermo.

Los ojos lagrimean y humedecen su verde hasta hacerlo musgo,

verde Cantabria, manos aladas

bailando lo que te queda de vida, ea, descansa.

Mi mente acuna tu serenidad, hablando del mañana,

seamos claros: de la muerte.

Nana al niño que escribía nanas para que el niño

supiera, que a pesar de la guerra y de la cárcel, todavía es niño.

Y lo eres. Ea, descansa ya.

El día ha amanecido perezoso de sol,

salpica el agua tu valva mundo

llena de mapas con historias, de caminos que fueron flores

y alegría para la tristeza y campo, y gente.

Ese amor que te sale de las venas, del cuerpo

con donaire y lozanía, ea, duerme.

Velaré tu sombra como pensamiento,

como una anjana buena,

tu palabra guardaré en el corazón del libro de los hechizos.

Volaré con tu mano izquierda a los mares

que te retienen en la tierra,

moviéndome quien sabe a que lugares

de los sueños o los hechos, ea.

Su movimiento alzará brisas en tu huerto y seguirán

los frutos creciendo para el hombre,

porqué tú eres hombre, y sombra

de mil almas que son, fueron, y tal vez sean. Ea, descansa ya.

Que paz tu cabeza entre mis manos,

las lágrimas que te caen, limpian mi piel de llanto

y la llovizna se enternece y huele a mar, ea. Duerme,

que te meta en las nubes, te embocen el cuerpo y la mente

hacia el tiempo que te tiene, hacia el tiempo que te vive,

rumbo al tiempo que te vivirá.

El mar musica una nana, yo la canto con voz

de aire, para que sobreviva tu respirar, el palpitar

y vivas, con tu risa contagiosa de niño malo,

de vida pura, y vivas, faro de luz de sangre,

raíz del viento contra la roca, ea!.

 

 

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