LOS OJOS TE BAILAN EL DESCONTENTO

Del cuerpo te salen

perlas de agua,

enhebradas en tejidos,

piel y tela.

Tus manos rancias

huesudas, sinceras,

gastadas por lo cotidiano,

silencian, en carne,

los gritos doblegados

apretando fuerte al viento,

soslayando tempestades.

Jornadas oscuras,

tardes impenetrables,

perecederas, innombrables,

te sumergen en cansancio

de profundas cavernas.

Tus manos siguen

silenciando

voces de descontento,

de esperanza antigua.

Tu mente atormentada

descansa en ella

momentos duros,

confiando en su fuerza

de roca y luna,

y permaneces así,

abandonado, recuperando,

reposando los gritos

que no te salen

del alma prieta, de la costumbre

del silencio como respuesta.

Los ojos te bailan el descontento

retorcido con abrazos vacíos,

sin encontrar respuestas

y sigues exudando frío

con el tiempo en contra,

con los días que se quedan

a expensas de tu miedo

muertos, y son tumbas

de tu vida a rastras.

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