MUERTE

Aún no hubo cerrado la puerta,

cuando detrás ya no quedaba nada,

ni nadie, debo añadir.

Todo se resolvió con la maestría

de una mano sabia,

el corazón no había logrado cerrarse al dolor

y sufrió, pero ella templó

la hoja de madera con el calor de los dedos,

creó un cálido universo cerrado

al alcance de su muerte, se lloró,

pues sabía que nadie más lo haría,

se despidió de sí misma

ya que todo había quedado fuera,

luego se miró al espejo y no se encontró,

pero, aún así, se pintó los labios.

Después…, no puedo seguir narrando,

recordad que no había nadie,

supongo, que el último vacío llenó el espacio

y el tiempo suspiró

porqué no podía parar.

 

 

 

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