DE LAS NOCHES, DE LOS DÍAS…

De este entretener la vida

con luces de otros.

De este saber que no llega a tiempo

la espera doblada de la calma.

De esta semilla que entretuvo

la posibilidad de los frutos

que anidaron un camino blando,

de esta, que erró el caer

en parte extraña.

De las mil sombras de la noche

arracimadas en estancias

como ojos, mirando imperturbables,

de estas, suspirando por sí mismas

los lugares que perviven a los sueños.

De las muertes que aún no fueron

y se lloraron, porque restaban

compañía al solitario,

dando silencio a otras

que fueron lecho de presagios

con su paso, a deshoras del arraigo.

De las noches, de los días…

De los minutos que arrastraron las nubes

a caballo de sus lágrimas de invierno,

esas, que duraron los meses descontados

de una vida a ciegas.

Del sentir desbordado encarcelado

por los actos que menguaron su sentido

ese, que fue el hijo de una luna destemplada

abrazada a su grito con el agua.

De la belleza, del pudor,…del terror

al respirar alterno, a cada sorbo de aire envenenado.

 

 

 

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