LES DIERON ALAS PARA CORTARLAS

Bajo la carpa velada

de tu acero escarcha y frío

viven, quienes te llenan

el vasto acontecer del horizonte

de días y perennes presencias

en la historia,

cambiando, a cada trazo del paso

de la luz a la sombra

y aúnan cada paso de tu tránsito inmutable.

Bajo tu acero templo

de paredes de aire,

mueren, quienes te miran

como fin de un inicio sin eco en la distancia,

como espejo de otro soplo

en el que el engaño retuvo

la certeza, a fuerza de momentos

aherrojados a otros, haciendo lleno

el vacío apesarado del nacer,

el abandono a la suerte del nacer,

que no es la suya.

Bajo tu túnica de estrellas devotas,

le rociaron prendas vasallas a la piel caduca,

inmunizaron torpemente la consciencia

y andan, sellando vidas con caricias

de lágrima apresurada,

por seguir la suya a medias.

Les dieron alas para cortarlas.

 

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