DEJADNOS, DEJADNOS

 

 

Decidnos que espacio nos dejáis, decidme,

decidnos por donde hemos de transitar

que no os molestemos, dónde podremos ser

y parecer lo que somos, dónde poner nuestra silla

a la sombra, sin que la pateéis sintiéndoos tan víctimas.

Que hemos de hacer para que nos veáis y al fin

lloréis nuestra tristeza, y sintáis lo que sentimos

y seáis humanos. Silencio, los imposibles asolan

las ideas de los necios. Las voces que sois gritan

sin decir, mienten escondidos entre colores guirnaldas

y niegan nuestra existencia como agujeros negros

en soleadas calles que nos negáis, como el pan y

el trabajo de las manos nobles, de las mentes sabias

que achatáis a golpes de ignorancia y nos matáis

sin que la culpa os cante ni os encuentre.

Decidme pues, quienes creéis que sois,

que tanto poder os dais en nuestro nombre, que

tanta muerte sembráis indolentes, que tanta libertad

cercenáis en su nombre, os quitamos el vuestro,

os relegamos al circo empolvado y silente

de la macabra cueva de los extraños y los crueles.

Dejadnos, dejadnos poco a poco ser lo que ya fuimos.

 

Esta entrada fue publicada en Poesía. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s