HACIA LA MUERTE

 

 

 

 

¿No os inquieren estos silencios desnutridos?

los batallones de seres truncados

mirando sin ver la vida escapando

con la premura del agua entre los dedos.

Sus ojos ya no gritan, cedieron sus alas

a la umbría que los cubre, muertos en vida,

muertos en la muerte, muertos al comenzar el día.

¿No os humilla tener su vida entre las manos

y seguir tan planos? indiferentes jardineros

del desastre, abonando tierras con penuria,

sembrando las semillas de la aridez del alma.

Garras vuestras manos de ambición podadas,

abrazáis las ansias de poder enterrando

cuerpos a raudales, tan callados como ciertos.

Os sobran víctimas anónimas para ser humanos.

Sólo sois el espectro de las muertes que arrastráis

ungidos a vuestras carrozas, en vuestro camino recto

inevitable, hacia la propia muerte ya llegando.

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