12 DE OCTUBRE, FIESTA NACIONAL

No, yo no soy de este país. No, ellos no me representan, no me representan los que mandan en nombre del pueblo contra el pueblo, los que quitan el pan y se lo dan a la banca, sea de aquí o extranjera, los que no permiten que me acerque al Congreso, que debería ser mi casa, ni siquiera para decir que trabajen mejor, que para algo votamos, ellos piensan que una vez votados, lo que ocurra es sólo de ellos y para ellos. No es mi país el que celebra su fiesta militarmente, no me representan los militares garantes de la democracia si les gusta, sino, se aferran a una Constitución que les permite lo que no debería estar permitido. No es mi país el que no respeta los países que lo componen, tan ricos como hermosos, con tanta historia por separado, con tanto mestizaje que debería ser lo que hiciera grande y sabio a este país, que no, no es el mío.

No es el mío el que sólo ve un camino contra la crisis, el que imponen los llamados neo liberales más bien neo conservadores, basado en hacer que las diferencias cada vez sean mayores en beneficio de los mercados financieros, quienes quieran que ellos sean: burbujas inmobiliarias, bancos que en lugar de cerrarse o nacionalizarse, se socializan entendido como que todos pagamos sus deudas y problemas y los nuestros ya veremos. Empresas armamentísticas si, armas para matar a otros seres humanos a los que no conozco pero que mi país ayudará a matar con la finalidad de ganar dinero, les pido perdón a sus familias y amigos, porque me siento más amenazada por estas empresas que por los muertos que procuraran, multinacionales que deslocalizan puestos de trabajo, pagan menos impuestos que pequeños emprendedores con trabajadores asustados que aquí permanecen y resisten.

No es mi país aquel que prima el pago de la deuda en los presupuestos, una deuda que cada vez será más grande porque la pescadilla siempre acaba mordiéndose la cola, en vez de primar la educación, los servicios sociales, la libertad de expresión y acción, la sanidad universal para todo ciudadano que aquí viva, la creación de puestos de trabajo con créditos a pequeñas y medianas empresas. No es mi país el que en nombre de la crisis desmantela el estado del bienestar, que no era magnífico, que limita los derechos democráticos adquiridos en lugar de ampliarlos como en otros países del entorno, que limita los derechos laborales que costó mucho conseguir, que desmantela la solidaridad con los  llamados países del tercer mundo que, señores, se mueren de hambre literalmente, lo suyo si que es crisis, que en fin pretende cambiar la democracia por algo tan desnaturalizado que no me representa, sino que me asusta.

No es mi país, aquel en el que no se escucha a tantos que salen a la calle de mil maneras protestando por todo esto, y aún sonriendo y se sigue apelando a la mayoría silenciosa, que sí existe, para seguir estas políticas tan negras y amargas, pido a esta mayoría que hable a ver si así ellos se callan.

No, no es mi país, así que tal día como hoy, fiesta nacional, he salido a pasear por las montañas que rodean mi ciudad, hermosas, recias, surcadas de caminos, con unas enormes nubes grises que servían de sombra en las pendientes sembradas de árboles, rodeada de los olores tan míos, a tomillo y pino, a romero y tierra seca. Mi tierra, esta si que es mía y la sufro, la paseo, la saboreo hoy con toda la libertad de que soy posible.

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