EXTRAÑA NOCHE

 

Quien sabe cuanto durará esta noche,

oscura como el túnel de la vía muerta,

muerta de envidia, de rabia, muerta

de miedo por estar parada,

por la posibilidad de empezar a andar.

Repetitivamente convulsa

noche de papiro con bufanda parda,

lisa, roma, y, al final

una inmensa curva sin retorno.

Noche sedienta de redes llenas de sorpresas

escampando hijos como estacas.

Silencio que rabia y mancha,

apoteosis de la sombra entre dos velos.

Me entretengo demasiado en describirte,

receptáculo hueco, cavernoso,

lleno de venas, autopistas

de tus horas, hoy sin habitantes.

Sólo siluetas menudas y calladas

se apelmazan en tu entorno ebrias,

entrelazándose, volcándose en las esquinas

protectoras de la invisible luz

entrando por uñas y pestañas

delatoras del miedo que las cruza.

Sentado en el sillón del rey que la ocupaba

la fantasía de habitarla y retenerla,

soñarla y salvarla y al fin, liberarla.

 

 

 

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