LOS CAMINOS DE LA LUZ

 

Indignante la sentencia del Supremo, ante todo por tener en cuenta las medallas del sargento y el hecho de que el haber estado en Afganistán “es frecuente acudir a la fuerza armada”, vamos a ver, primero: Qué tendrá que ver el tener medallas con maltratar a su mujer? ni siquiera serviría que ha quedado un tanto tocado por participar en dichas misiones, el ejército hoy es voluntario. Ahora bien si lo que quieren decir los jueces del Supremo es que la violencia engendra violencia, de acuerdo, pero eso no se soluciona rebajando una pena a un maltratador, si no desmantelando el ejército, impidiendo que ciudadanos de un país se despachen en nombre del mantenimiento de la paz contra ciudadanos de otro país, al que no han mejorado ni su nivel de seguridad, ni de vida, ni de educación, ni por supuesto de paz. Imaginaros lo de que puede ser capaz alguien que lleva un arma en un país extraño, y en su país no respeta ni a su pareja, da miedo. Pero más miedo dan los que dictan esta sentencia y se van a su casa tan tranquilos, por el bien hecho a su patria. Y la mujer? y las mujeres soldado? y las mujeres todas que forman parte de este país, dónde nos deja la sentencia?. Desde luego lejos de la igualdad, de la justicia y de la paz.

Veis este anciano árbol? no tiene las respuestas pero se deja acariciar por la luz, por el escaso sol que de tanto en tanto le acaricia  y le da vida, y ganas para seguir resistiendo.

 

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